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Desde hellomoto venimos recorriendo historias que inspiran. Con el concepto Risers, Motorola invitó a diferentes personas que lograron cumplir sus sueños a base de esfuerzo y determinación a ser parte de esta campaña donde la tecnología es una herramienta para superar dificultades y sumar un granito de arena a la sociedad. Como enuncia la socióloga Brené Brown: los risers se caracterizan por no tener solo una meta sino un claro propósito en la vida. De todas las edades, etnias y géneros, están dispuestos a expresarse tal cual son y utilizan nuevas herramientas para navegar sus propios caminos e impactar al resto de la sociedad.

En esta oportunidad, traemos la fascinante historia de Cristian Balestro, el cordobés que con una camioneta Volkswagen de 1986 encontró la forma de federalizar el cine y de hacerlo de forma autogestiva. “Para hacer realidad un sueño se necesita un soñador y un hacedor… esa es la fórmula. En mi sueño se hizo realidad la Combi y se hizo realidad llevar el cine a más personas”, expresa el creador en la cuenta de Facebook de su proyecto.

Este riser logró llevar su propósito aún más allá y convertir su sueño en algo compartido. Cristian muestra con La Combi cómo la tecnología logra romper barreras, y lleva consigo un catálogo de 400 películas, y que él pone a disposición de cada escuela, hospital, centro cultural, hogar de ancianos, centro de atención a personas con multidiscapacidades, centro vecinal, club de barrio, o plaza que visita.

La primera proyección 

Después de viajar por el mundo como mochilero, Cristian se dio cuenta de que le faltaba recorrer algo muy cercano: su país. Fue así como puso en marcha un plan para poder visitar toda la Argentina.La combi la busqué un par de años, la conseguí tirada en un patio, era un gallinero. Se remolcó a mi casa y de allí se hicieron todos los trabajos de restauración. Cuando la vi supe que era perfecta para montar el cine móvil”, cuenta sobre la Volkswagen. Lo cierto es que todo el resto fue un poco de casualidad y otro tanto de causalidad. En una de las paradas del recorrido, Cristian, quien se encontraba con un amigo, en Cachi (Salta), decidió proyectar una película en el paredón de una capilla para pasar el tiempo. Unos chicos que pasaban por ahí preguntaron si podían quedarse y disfrutaron de la función. Al otro día el boca a boca hizo el resto: no solo estaban los chicos de la noche anterior sino también sus padres y abuelos, que llegaban con reposeras, empanadas y mate. Ese fue el detonante. En ese mismo momento, Cristian se encontró cara a cara con su meta: llevar el cine a localidades que no tenían acceso. 

El lado B de la autofinanciación

Al tratarse de un proyecto autogestionado, muchas veces la ruta se complica y no es fácil optimizar los recursos. Si bien los gastos fijos no son elevados -entre ellos se encuentran: el seguro de la combi, combustible, peajes y la línea del celular-, para Cristian sí lo son. Para bajar costos, duerme adentro de la combi. Cristian, en lugar de paralizarse, encontró diferentes maneras de continuar adelante con este sueño cumplido. Más allá de que esta meta no es para nada sencilla, Cristian no deja que las necesidades lo frenen “Me llaman, me subo a la combi y digo ‘allá vamos’ Además, el proyecto La Combi online tiene algunos benefactores -como empresarios amigos y artistas- que aportaron sus obras con el leit motiv “combi hippie lleva cine a pueblitos”. (TN)

A los gastos fijos se suman los de mantenimiento, la combi ya tiene más de 30 años y en más de una oportunidad lo ha “dejado a pata”. Si bien lo “óptimo” sería conseguir un nuevo medio de transporte, la  Volkswagen cuenta con todo el equipo necesario para proyectar.

El camino recorrido

Desde aquella primera proyección en Cachi, el proyecto La Combi (que llega a “lugares no convencionales” y a “aquellas poblaciones donde no hay cine”) recorrió 7749 kilómetros, llegó a más de 5814 espectadores en las más de 100 proyecciones que se hicieron. Según reveló Cristian, un 75% de las personas que asistieron a esos encuentros no habían ido al cine en los últimos 5 años; incluso, para algunos, era su primera experiencia con el séptimo arte. “La tecnología, la portabilidad nos ayudan mucho. Cuando algunas cosas se simplifican nos permiten pensar en grande. El cine es una manera de soñar despierto. El proyecto surgió como un acto de solidaridad, humanidad y amor”, detalló el cordobés.

“Llevamos magia, llevamos cine a escuelitas rurales, a hogares de ancianos, a la plaza misma del barrio”, detalla la página oficial del proyecto de este riser que logró cumplir su sueño y aportar su granito de arena a la sociedad. Entre sus tareas se encuentran: coordinar proyecciones, armar rutas y además, por supuesto, manejar la camioneta. “La programación se diseña de acuerdo con el interés de la gente del lugar al que vamos. Elegimos en conjunto la película”, explicó Cristian.

La idea de Cristian, cuando las condiciones estén dadas, es poder llevar este proyecto a todos los rincones del territorio nacional.

Con el objetivo de que la tecnología sea una herramienta que mejore la vida de las personas, Motorola contribuyó con equipos de tecnología y smartphones al proyecto de Cristian, quien es una  de esas personas que con su ejemplo inspiran: un auténtico riser. 

¿Te considerás un Riser o conocés a alguien que lo sea y querés contar su historia? En motorola queremos que nos cuentes tu proyecto y nos compartas fotos o videos a través de este formulario. Estaremos seleccionando algunas historias para publicarlas en hellomoto.

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