Desde antes de antes, incluso sin tenerlo del todo claro, el polo recorría cada fibra del cuerpo de Facundo Pieres. Su padre, Gonzalo Pieres, es uno de los hombres más importantes dentro de la cosmogonía deportiva local. E, indefectiblemente, Facundo mamó eso, le tocó eso, vivió eso casi de forma natural: “No hubo un momento exacto en que me haya querido dedicar al polo”, recuerda.

En la memoria del polista de Ellerstina Polo Team, uno de los equipos más fuertes de la escena nacional, la tierna edad de 10 años se convirtió en un punto de giro en su vida: “Me fui dando cuenta que tenía condiciones. Y, a partir de ahí, me di cuenta que el polo era lo que más me gustaba hacer. No era un objetivo, era una pasión”.

Con una ristra de campeonatos obtenidos en el extranjero, el 2022 viene siendo un año valioso en la carrera de Pieres. Sin embargo, en lo doméstico, aún queda la Triple Corona. “El 2022 no está resuelto aún, queda la última parte del Abierto de Palermo y mi sueño es terminar el año ganándolo”, asegura.

En ese sentido, la alta competitividad del polo argentino es tan severa, tan ruda y tan potente que, en el escenario global, es considerado como el mejor polo del mundo. ¿Por qué? Responde Facundo, quien la vive desde adentro: “Porque están los tres torneos más importantes del mundo y porque tenemos a los mejores jugadores. Tener un estadio en el medio de la ciudad le da un plus”.

A sus 36 años de edad y con casi dos décadas como profesional, Facundo vio de primera mano el desarrollo y la evolución del deporte. “Han cambiado muchas cosas. El nivel de los jugadores, el nivel de los caballos. Antes, el polo era más ligero de primera. Ahora, se puso más de control de pelota, con más explosión. Cambiaron las reglas, las canchas, las formas de querer jugarlo”, devela.

Asimismo, la proliferación del deporte trajo también el auge del polo femenino en la República Argentina. De hecho, los últimos 5 años han sido de muchísimo crecimiento para la disciplina. “Es lo que más creció en el polo, por afano”, dice Pieres. Y sigue: “Veo muy bien al polo femenino, muy positivo. Hay muchas mujeres nuevas jugando. Se encontró algo muy interesante y es muy lindo ver cómo lo disfrutan”.

Asimismo, para Pieres, estar metido hasta el tuétano en el mundo del polo marida, también, con la energía que profesa su familia: sus hermanos y su padre están estrechamente relacionados con el polo. Y el legado continúa. “A mis hijos les gusta. Por más que sean chiquitos, les encanta andar a caballo. Eso se hereda, lo maman desde chicos: les encanta. Es una linda manera de vivir. Me encantaría que puedan disfrutarlo igual que yo”.

Entre los momentos más importantes de su vida, en la que comprime trabajo, familia y amigos, está el primer Abierto de Palermo, que ganó en 2012 junto a Nicolás (su hermano), Mariano Aguerre y Gonzalo Pieres. Además, extradeportivamente, en ese panteón destaca el nacimiento de sus dos hijos: Zenón y Renata.

Con más de 70 mil seguidores en Instagram, Facundo utiliza frecuentemente las redes sociales y, a pesar de cultivar el perfil bajo, al ser parte de una dinastía de grandes deportistas, es usual que su nombre aparezca en las noticias y se lo sume a la cosmogonía de famosos criollos.

Aún así, la lleva relajado: “El tema de influenciar a gente es algo muy lindo, el aprecio que la gente te da, que te sigan. Es una linda sensación que te vaya bien, que la gente te persiga, te desea que te vaya bien. La forma en la que vos podes ayudar a alguien sin darte cuenta”.

De cara al futuro, Facundo planea seguir cerca de su familia y de sus amigos, anhela seguir compartiendo sus proyecto junto a ellos. Y, con la vista puesta en el 2023, sueña con competir en California y en España. “Mi vida siempre fue en relación al polo”, cierra.

Hernán Panessi: periodista especializado en cultura joven y editor de El Planteo. Escribe en Página/12, El Planeta Urbano, InfoTechnology, THC, Rolling Stone, entre otros. Publicó 4 libros, colabora en hellomoto.com.ar y su twitter es @hernanpanessi.
Crédito de las fotos: Dulio Tomé