1+

Un día de 1824, el ingeniero francés  Nicéphore Niepce estuvo realizando cientos de pruebas para intentar retener el tiempo y poder mirarlo. Luego de muchos fracasos y aciertos, tomó un objeto rarísimo llamado “camera obscura”, apuntó a un paisaje durante muchas horas seguidas, fue a su laboratorio y el resultado lo estremeció:  señoras y señores, se acababa de inventar la fotografía.

Casi doscientos años después, han pasado muchas cosas: el color, el fotoperiodismo, la fotografía de arte, los smartphones y las redes sociales, es decir, el tiempo ha sido retratado por la imagen en cientos de formas.

Por eso hoy en hellomoto, te invitamos a mirar el tiempo pasado, de una Argentina que ya no está pero que también sigue ahí en la memoria fotográfica.

Carrera de mozos. Buenos Aires 1938. Archivo Nacional de la Nación

¿Cuando ves una foto antigua no te preguntás cómo fue ese momento? ¿qué estaban haciendo antes? ¿qué pasó después?

Por ejemplo, ¿quién ganó esa carrera de mozos? ¿por qué el de la derecha lo mira así al de la izquierda? ¿se le cayó la bandeja? Claramente vemos dos personas diferentes: una aparentemente concentrada y elegante, y la otra que lo mira nervioso.

 Levantadores de pesas de San Lorenzo de Almagro 1942 / Archivo General de la Nación

Cuando miramos una fotografía miramos tiempo

Por eso cada una es única, sobre todo cuando hace transportarnos cientos de años atrás y darnos cuenta de lo que fuimos, cómo vestíamos, cómo lucían las ciudades, incluso cómo nos divertíamos. Justo en el medio de la foto de los campeones de pesas, vemos al que tiene la sonrisa más grande, pero no mira a cámara ¿entonces a quién?

Inauguración casa de gobierno 1898 / Archivo General de la Nación

Catedral de Buenos Aires 1899 / Archivo General de la Nación

La casa Rosada y la Catedral lucen más o menos similares a la actualidad, pero lo impresionante de esas dos fotos son la cantidad carruajes a caballo que había ¡Un montón!

Acrobacia en el balneario de Quilmes, sin fecha / Archivo General de la Nación

Subte A, Buenos Aires 1940/ Archivo General de la Nación

Pareciera que Buenos Aires ha estado apurada desde siempre

Podemos reconocernos en las fotos pero al mismo tiempo parecen de otro mundo. Incluso actividades divertidas como hacer piruetas en una playa toman un significado distinto cuando sabemos que fueron retratadas hace muchas décadas. Sin embargo, hay cosas que no cambian, como el gesto de apuro de los oficinistas entrando al subte.

Silla voladora 1937 / Archivo General de la Nación

Lo que tampoco cambia es la excitación y miedo a las alturas en los parques de diversiones. La fotografía resignifica las escenas de la vida cotidiana de un día normal, y lo convierten en un objeto preciado de análisis y memoria.

Existen muchas técnicas para hacer buenas fotografías, combinación de lentes, exposición de la luz y muchas más. Pero cuando saques una foto, lo más importante es la inspiración. Pensá que estás retratando el tiempo y que dentro de muchos años la gente la va a mirar y se preguntará qué sentiste y qué estaba pasando ese momento.

¿Sos capaz de retratar las respuestas?

1+