Nacido en el Río de la Plata en el siglo XIX, el tango toca la fibra más melancólica y sentimental de cualquier argentinx. Este estilo musical es resultado de la fusión entre la cultura africana y las culturas locales de los gauchos y los pueblos originarios a las que se le sumaron los aportes de los inmigrantes europeos –principalmente, españoles e italianos– y de Medio Oriente.

No importa qué tango sea ni cuando lo escuches, ciertas melodías nos llevan a recorrer con la mente las callecitas de Buenos Aires. Recovecos y zaguanes fueron testigos del surgimiento de esta pasión popular.

En esta nota de hellomoto te invitamos a conocer algunos de los lugares icónicos del tango, desde la casa de figuras como Carlos Gardel y Astor Piazolla, hasta los bares que sirvieron de inspiración a los artistas.

La Boca

Es sabido que cada barrio de Buenos Aires tiene sus propias historias y tradiciones que se respiran en cada rincón. La Boca es uno de ellos, donde el tango y el fútbol conviven en un ambiente único que atrae a cualquier transeúnte.

Fue durante el siglo XIX, cuando llegaron a la ciudad montones de inmigrantes italianos, que el barrio comenzó a poblarse. La estética bohemia de La Boca, caracterizada por sus casas de colores, surgió como consecuencia de la pobreza de las personas que lo habitaban: la pintura era cara y las familias usaban los restos que conseguían.

En Caminito, la calle más conocida del barrio, pueden encontrarse artistas callejeros de todo tipo entre los que destacan los tangueros que seducen con sus vestimentas brillantes, su pelo engominado y sus zapatos de charol.

Museo casa Carlos Gardel

Ubicada en el barrio de Balvanera, en la zona conocida como Abasto, la casa que habitó Carlos Gardel junto a su madre es hoy la sede del Museo Casa Carlos Gardel

El museo cuenta con una colección de objetos personales del artista y ejemplos de su obra que ayudan a recorrer su vida. El inmueble, típico de la primera mitad del siglo XX, fue comprado por el artista en 1927 para su madre, Berta.

Allí vivió hasta 1933, cuando abandonó el país por última vez, en una gira que lo llevaría hasta Medellín, Colombia, donde falleció en 1935 en un accidente de aviación.

Aunque Gardel nació en el extranjero, se desconoce si fue en Toulouse, Francia, en 1890 o en Tacuarembó, Uruguay, en 1887, llegó a la Argentina siendo pequeño y se crió en el barrio del Abasto. Durante su carrera como artista de tangos grabó discos y filmó películas en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

Museo Mundial del Tango

Para conocer la historia del tango nada mejor que pasarse por el Palacio Carlos Gardel, en donde encontrarán un museo entero dedicado a este género musical. El sitio permite recorrer todo lo que pasó con el tango desde 1850 hasta hoy. Además, en el lugar se encuentra la sede de la Academia Nacional del Tango, por lo que muchos aprovechan para tomar clases o comprar algún que otro recuerdo tanguero.

Café Tortoni

Pegadito al Museo Mundial de Tango se encuentra El Café Tortoni, un bar notable que pasó a la historia por ser frecuentado por personalidades como Arthur Rubinstein y el mítico Carlos Gardel, así como Jorge Luis Borges, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Julio Cortázar.

Fundado en 1858, este café ubicado en el barrio de Monserrat es el más antiguo de la Ciudad y en sus mesas de mármol se fundó gran parte de la historia de Buenos Aires.

Entre los transeúntes que recorren Avenida de Mayo a toda hora, resalta la imponente fachada del inmueble, obra del arquitecto Alejandro Christophersen que data de 1898.

Un inmigrante francés de apellido Touan fue su primer propietario y decidió bautizar al local como homenaje a otro célebre Café Tortoni de París. 

Astor Piazzolla en Mar del Plata

La ciudad balnearia nos sorprende con un paseo que permite descubrir los rastros de Astor Piazzolla y su familia. Desde la casa en la que vivió cuando era pequeño, hasta la iglesia en la que fue bautizado y la escuela en la que hizo tercer grado. 

Las escalas del circuito incluyen la peluquería que fundó su papá «Nonino» y la vivienda del pianista que lo invitó a tocar en una orquesta por primera vez. Nada mejor que celebrar el centenario del nacimiento del bandoneonista paseando por Mar del Plata.

San Telmo y el tango callejero

Aunque Buenos Aires está lleno de salones que invitan a bailar tango, las calles de San Telmo se apoderaron de la melodía. Es que muchos bailarines callejeros eligen la Plaza Dorrego para demostrar su talento al aire libre. Ubicada entre las calles Humberto Primo y Defensa, la plaza congrega cada domingo a cientos de espectadores que recorren los locales. Entre antigüedades y café, los artistas demuestran el nacimiento popular del tango bailando a la gorra.

¿Qué te pareció este recorrido? El tango en Buenos Aires se respira en cada rincón porque es una pasión de multitudes, un género popular que cala hasta lo más profundo de cualquier argentinx.