Que el arte se te haga estómago. O al revés… El punto es que en “El Gato Viejo” vas a vivir algo nuevo y vas a comer como nunca. Un restó manejado y cocinado por el gran artista Carlos Regazzoni, ubicado en los galpones ferroviarios de la estación abandonada de Retiro, y donde el comensal paga según la experiencia vivida.

Más que artista plástico, él es un artista “ferroviario”. Más que extravagante, Regazzoni es un loco lindo. Su padre laburaba en los ferrocarriles de la Patagonia y criarse entre vagones claramente tiene su influencia. Nada de casualidades sobre la ubicación estratégica de este atelier en el medio de las vías abandonadas. Hierros retorcidos, chatarra acá y allá y una salamandra gigante, cual caldera de barco, en el medio de un galpón. Su particularidad: también funciona como bodegón y bar. Sin dudas es el restaurante más raro de Buenos Aires. No esperes wi-fi ni pagar con tarjeta. Tampoco existen las cartas ni los menúes. Acá se comen platos de inspiración según lo que este “artista-cocinero” haya sentido crear.

“El arte es el camino a la locura”

Sus obras recorrieron el mundo y llegaron a ser objeto de deseo de Antonio Banderas, Melanie Griffith y Madonna, entre otras reconocidas celebridades, y hasta se dio el lujo de vivir en un majestuoso castillo francés. Instalado en su Taller-restaurante “El Gato Viejo”, este artista argentino sigue desplegando su “Arte Ferroviario” y nos da su visión del mundo al mejor estilo Carlos Regazzoni.

¿Cómo arranca tu relación con los ferrocarriles?

No, eso no te lo voy a contestar, preguntame algo más interesante.

¿Qué quisieras que te pregunte?

Algo que tenga que ver con el arte.

¿Crees que hubiera sido diferente tu carrera si hubieras nacido en Francia?

Por supuesto, porque en Francia aman a los artistas.

¿Acá no?

No, acá son un nido de víboras

¿Te referís a algún sector en especial?

Sí, a todos.

¿Y cómo te das cuenta cuando alguien es artista o no?

Porque yo conozco y sé el sentido de la belleza, y si algo no es bello no es arte. La belleza está donde no se ve, no es visible. Es cuando vos sentís que algo falta, cuando hay un silencio… Ahí atrás esta la belleza. Hay que saber encontrarla.

¿Por qué crees que una persona es capaz de plasmar el arte y otra no?

Porque uno es un genio y el otro es un boludo. El arte es un camino a la locura.

¿Sos de los que consideran que las drogas potencian el arte?

No, la droga es una pelotudez, ni la nombremos. Todos los boludos que se drogan no hacen nada. Los grandes artistas que consumieron drogas son sólo excepciones.

¿Crees que el arte es 100% drama?

No, vos podés pintar el amor o el odio. Cualquiera de las dos cosas, no hay término medio.

¿Cuál fue el momento que más influyó en tu obra?

Cuando descubrí el universo ferroviario. Yo tenía algo que decir y descubrí como hacerlo. Una noche, a las dos de la mañana, había una cuadrilla de japoneses cambiando las vías del ferrocarril Roca, todos caminando por las vías con máquinas, tirando luces de colores y dije yo tengo que pintar esto. Y ahí empecé a pintar ferroviarios.

¿Y cómo proyectó tu carrera nacer en argentina?

La proyectó haber nacido en la Patagonia, me marcó a fuego para el resto de mi vida, la soledad del paisaje, la energía debajo de la tierra, los doscientos grados de presión del petróleo, el desierto, todo eso me marcó. Yo me siento argentino y siento que no tendría que haber nacido en otro lugar del mundo. Esta es mi patria.

Te escuché decir que la mujer es una gran preguntona y que le rompen las bolas a los genios… ¿Qué lugar ocupa la mujer en tu obra?

A veces sí y a veces no. Para mi Claudia (su mujer) es el factor fundamental de mi obra. Con ella estamos haciendo un programa de televisión que se llama Vía Regazzoni, ella es la conductora.

Si, algo vi. Toman champagne de un sombrero

Sí, ese exactamente, es un programa de cocina, aquí en mi restaurante.

Si esta noche tuvieras que elegir a un personaje para que coma en tu restaurante, ¿quién sería y qué pregunta le harías?

A Borges, le preguntaría por qué decía que si volviera a nacer le gustaría estar más tiempo descalzo y reírse más.

¿Vendiste obras tuyas a celebridades?

Si, Antonio Banderas, Melanie Griffith, Antony Queens.

¿Tenés alguna creencia religiosa?

Sí, soy cristiano

¿Y cómo ves que el Papa sea argentino?

Menos mal!!! Gracias a Dios que llegó Bergoglio, porque la iglesia la necesitaba lo que él está haciendo. Poner orden en todo sentido.

¿Tenés una opinión formada sobre la situación del país hoy?

Sí, es todo un caos. Porque se ha puesto de manifiesto el odio y no el amor. A todos los niveles.

Si sacaran el obelisco del centro de Buenos Aires y te pidieran que pusieras una obra tuya, ¿qué pondrías?

Un malón.

¿Si fueras presidente por una semana que cambiarías?

Muchas cosas, una de ellas es que terminaría con la dádiva, cada hombre tendría que trabajar para ganar su salario y plantearía un gran movimiento social y étnico sobre los argentinos; y aplicaría la ley al máximo.

A tu restaurante viene gente de todos los niveles sociales, desde celebridades a ferroviarios, ¿por qué crees que tenés esa llegada?

Porque tengo abrazo popular y porque no me la creo, no me creo que soy nada. Ni muy muy bueno, ni muy malo. Estoy en plena producción, trabajando, soy un protagonista actual y veo que la gente me sigue de todos los niveles porque yo tengo abrazo popular.

 

Algunos de los platos que ya son famosos son la polenta con tuco de liebre y el lomo de jabalí. Suele haber alguna opción con pescado y alguna que otra vez pasta casera. Ojalá te toque chuparte los dedos con estas maravillas. Más allá de estar en la vía muerta, te sugerimos que no dejes pasar este tren, o este galpón, o este atelier.

Nota Escrita por Jani M y FDH para Motorola

Fotografía PH Pablo Dodda