Sibaritas y nostálgicxs de la conservación. Encargadxs de preservar una buena parte de la memoria colectiva. Y, de paso, expandirla a nuevas generaciones. En un mundo azotado por la urgencia, la novedad y el breaking news, resulta reconfortante saber que existen jugadores con verdadera pasión por lo auténtico. Lxs streamers retrogaming nos recuerdan que hay productos valiosos que merecen ser atesorados y coleccionados.

Y esta tribu, que se emplaza a contramano de su época, desempolva misterios y se entromete en la cueva del tesoro, sigue disfrutando de juegos que tienen algunos lustros a cuestas. Incluso, de esas piezas de arqueología virtual que nadie recuerda. Y si la historia de los videojuegos ya tiene unas cuantas décadas encima (datito: muchos afirman que el primero fue OXO, de 1952), lxs streamers retrogaming se presentan como sus custodios permanentes: el pasado fichinero late con intensidad y, de alguna manera, ese pasado sigue presente entre nosotros.

El primer paso

“Los videojuegos son atemporales, hayan salido hoy o hace 20 años”, despeja Saga, de After Game, streamer desde el año 2018. Al comienzo, arrancó generando contenido para YouTube y el streaming apareció como un complemento: hoy quedó en el centro de sus preferencias. “Un buen juego no solo no envejece, sino que perdura. Es la rama del arte más grande e importante de la actualidad. Una disciplina única que amalgama todas las bellas artes en una convergencia interactiva imposible de replicar en otro plano”, continúa.

Saga, uno de los streamers retrogaming más importantes del país, mostrando un cartucho de videojuego

En el caso de Facundo Mounes, que stremea regularmente junto al periodista especializado Ignacio “Fichinescu” Esains, su comienzo se remonta un tiempo atrás: al lejano 2014, con un ciclo en el que entrevistaba a diversos personajes mientras jugaban a algún videojuego “horrible”. A la sazón, no considera a todos estos juegos como “retro” sino que son los “de su época”. “Tengo un ‘museo de videojuegos’ que fue creciendo desde la época en la que trabajaba en revistas de juegos y quería mostrar lo más ‘falopa’ de la colección”, Mounes dixit.

Para otrxs, el aislamiento social producto de la azotada del COVID-19 se convirtió en una excusa para empezar a stremear. Como el caso de Kabuto, que –como casi todos- tenía “bastante tiempo libre para empezar proyectos que no requerían salir de casa”. Así, junto a Lupe (su compañera) y Diego (su hermano) comenzaron a viciar en línea.

“La elección del género fue natural. Jugar retrogaming es algo que nos gusta hacer y, por lo tanto, no implicó inventar nada. También lo pensamos como una idea original pero, cuando empezamos el proyecto, creíamos tontamente que hacer streaming de retrogaming iba a ser algo nuevo. Desconocíamos que existía toda una comunidad de gente haciendo y consumiendo este tipo de contenidos en Twitch”, cuenta Kabuto.

Cartucho de Arx Fatalis, uno de los juegos de retrogaming más exitosos

En esa sintonía también arrancó Retro Chonny, que venía sumándose previamente a los streamings del canal After Game, pero la pandemia lo empujó a abrirse su propia cuenta. “En el pasado estuve en otros medios gráficos, webs o incluso radio donde la experiencia fue muy buena y aprendí mucho pero me faltaba hacer streaming, creo que soy el resultado de todo eso”, explica.

“Un día me invitaron, en un programa de radio llamado GamePod Live, a hablar exclusivamente de lo retro y ahí me di cuenta que era momento de dedicarme de lleno a contar, no solo la historia de los videojuegos, sino más experiencias y cómo se vivía la cultura gaming en aquellas épocas”, sigue Chonny. 

Asimismo, armado con un “equipo impensado” (una PC Dual Core con apenas 3gb de RAM DDR2) y empujado por la pandemia, Morza666 se mandó a transmitir en vivo. “Hay varias razones por las que me incliné por el contenido retro, una de ellas es sin duda la comunidad. Hay personas increíbles que están ahí en la batalla hace mucho tiempo, solos, brindando su tiempo para acompañarte en tu día a día”, narra.

Morza666, otro de los streamers retrogaming más importantes del país jugando con su perro en brazos

Por estos días, pudo mejorar su equipo y sigue produciendo contenido de todas aquellas consolas que tuvo en su infancia y en su adolescencia. “Hay una extraña satisfacción entre el hardware y la nostalgia que evidentemente gusta. Por eso el coleccionismo retro hoy está súper inflado y casi que es para unos pocos”. Además, reconoce que se apoya en lo retro porque no se le dan las tecnologías más modernas: “Me siento más hábil con el joystick en juegos de las generaciones de 8 a 32 bits”.

Por lo demás, el comienzo de D@RK_LEONA, experta en King of Fighters y seguidora acérrima de los fighting games, también fue de menos a más: empezó transmitiendo con un celular apuntando a la pantalla de su computadora, pasó por streams de Facebook (“Fui la primera chica en transmitir The King of Fighters en vivo en América Latina”) y hoy consiguió armarse un setup interesante.

“Juego desde muy chica. Soy hija única por lo que los videojuegos siempre fueron una compañía para mí. Principalmente los fighting games, donde descubrí mi pasión. Se puede decir que jugué a todo y es raro que no conozca algún juego. Era muy viciosa desde pequeña y comencé bien desde abajo, primero con el Family Game, luego SEGA, después PlayStation y lo demás es historia”, recuerda D@RK_LEONA.

La comunidad

Entretanto, el público que consume streams de retrogaming suele oscilar entre los mayores de 30 años. Sin embargo, en la paleta de curiosos, fanáticos y seguidores, también aparecen perfiles más jóvenes. “Hay gente más joven a la que le encanta el contenido y hasta se animan a probar juegos que salieron antes de que ellos nacieran”, avisa Morza666.

Lejos de la ebullición, las modas y los hypes que vive el cosmos del stream, el público retro suele ser profundamente respetuoso y muchos de los streamers comparten comunidad. “Afortunadamente siempre me manejé con buena onda, transmitiendo vibra positiva y animando a otros streamers a mostrarse, por lo que creo que mi público entendió que en mi ambiente no hay espacio ni tiempo para haters”, refuerza D@RK_LEONA.

Incluso, parte de esa comunidad cada vez más ascendente se agrupó en la Retro Start, uno de los eventos de retrogaming más picantes de Buenos Aires. Organizada por Saga (entre otros colaboradores) y con la presencia del youtuber Nico de Las Retro Aventuras y de Gaby Roife, conductora del mítico programa A Jugar con Hugo, entre otras luminarias nerd, Retro Start tiene territorio fértil como para seguir creciendo. “La comunidad es muy agradable y divertida”, suma Saga que tiene un público full adepto: “Me mira gente que sabe mucho de videojuegos”.

Por cierto, existe un denominador común entre el público del retrogaming: “Solemos tener un público un poco exigente por lo conocedores del tema”, aporta Retro Chonny. “Igual, mis transmisiones están apuntadas a que sean abiertas para todos y trato de que haya una interacción con los que se van sumando”, se explaya.

Las gemas

Curiosamente, no todos lxs streamers de juegos retro son, además, coleccionistas cebados por la acumulación y el fetiche. “No tengo nada que considere particularmente especial. Un juego que no suelo utilizar ni mostrar mucho porque es más que nada anecdótico es un cartucho de Nintendo DS que me dieron de prensa en la E3 2005, que terminó resultando uno de los más raros jamás hechos para esa consola”, asegura Mounes. ¿Cuál? El The Legend of Zelda: Twilight Princess Preview Trailer.

Y si bien no se asumen como coleccionistas por default, sí se asumen como admiradores de las tecnologías pasadas. “Poseo algunas consolas y juegos retro. Originales y clónicos de la época, porque aquí en Argentina y en gran parte de Sudamérica no vimos casi títulos originales para algunos sistemas”, señala Morza666. ¿Su game mimado? El Echo Night, de PlayStation, desarrollado por From Software.

Portada del videojuego retro EckoNight

De esta manera, los años de aventura traen singularidades y esa búsqueda deviene, obviamente, en la obtención de rarezas. Como las de Retro Chonny, que tiene unas ¡¡¡tres versiones!!! de Night Trap, de SEGA Mega CD. “Claramente no estoy bien”, bromea. “Desde los ‘90 hasta hoy que tengo una consola SEGA CD Model 1 y, junto al SEGA Génesis, son de mis favoritas y las que más aprecio les tengo”, sigue.

Las preferencias

Uno de los perfiles más nítidos entre el cosmos de streamers de retrogaming lo tiene D@RK_LEONA, que se especializa en fighting games y siempre le apasionó la idea de volverse “más fuerte”. En sus palabras: “Cuando hice mi primer combo fui súper feliz. Me hice adicta a practicarlos y a subir mi nivel practicando los medios y difíciles”.

Otrxs, como Kabuto, van jugando lo que su comunidad de suscriptores le va sugiriendo. Ahí tiene pedidos loquísimos y otros más terrenales. “Los que más disfruto son los juegos de gestión. Hace relativamente poco nos hicieron jugar al Mad TV, donde administrás un canal de televisión de los ’80 y fue maravilloso”, se entusiasma Kabuto. ¿Curioso? Curioso es en lo que se especializa Saga: JRPG, juegos de rol de origen japonés.

Videojuego estilo JRPG, juego de rol de origen japonés

Y hay casos como los de Morza666 y Facundo Mounes que entronizan un espíritu completista: van por todo. “El proyecto que estoy llevando a cabo implica pasar todo el catálogo de PlayStation 1 en todas las regiones. Unos 3000 juegos, digamos. Por lo que estoy conociendo géneros y muchísimos títulos que no sabía que existían”, se ensancha Morza666, quien está encarando una labor prácticamente monumental.

En esa misma vibra anda Mounes, que –cuando se la agarra con una plataforma- no para hasta terminar con todo su catálogo. Así, pasó meses jugando Turbografx, Master System y casi un año metiéndole a los arcades. “Ahora estamos jugando 7000 juegos de MS-D.O.S”, desliza.

Streamers, un oficio

Cada vez es más habitual que lxs streamers consigan patrocinios, venía de las plataformas y colaboración de la comunidad, por lo que vivir de la generación de contenidos es cada vez una posibilidad más factible. Pero aquí, en el sub-mundo de los streamers retro, no son muchos aún los que ganan el  dinero suficiente como para vivir de su contenido.

“Ni de cerca”, responde Kabuto, quien sigue vinculado a su proyecto Gran Zanzibar, que supo ser una tienda de videojuegos y retromanía y hoy se dedica a la venta de artículos de coleccionismo en ferias del palo. “Dudo que se pueda vivir solamente de hacer contenidos retro”, se pliega Morza666. Él mantiene su trabajo como técnico electrónico e informático freelance y lo que genera con el stream se convirtió en “un extra”.

Por ahí, D@RK_LEONA, que tiene un trabajo por fuera de los fichines, ve la cosa con optimismo: “Sí, se puede vivir de stremear pero tenés que ser muy constante y no bajonearte si las cosas no salen bien al principio”. Y concluye haciendo foco en su propia experiencia y delimitando un escenario que regala cierta esperanza: “En las épocas que me puse las pilas y transmití regularmente gané bastante bien”. 

Hernán Panessi: periodista especializado en cultura joven y editor de El Planteo. Escribe en Página/12, El Planeta Urbano, InfoTechnology, THC, Rolling Stone, entre otros. Publicó 4 libros, colabora en hellomoto.com.ar y su twitter es @hernanpanessi.