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En los últimos años los esports han disfrutado de un crecimiento inigualable para la industria del entretenimiento. Hasta la pandemia, que puso de rodillas a grandes titanes del mercado, no fue más que alimento para este sector, que se abrió paso dentro de segmentos que hace apenas un año parecían metas imposibles.

Lo mismo se puede decir también de la industria del gaming en general, que año a año viene creciendo a pasos agigantados ganando presencia en todos los ámbitos de la cultura y pasando por arriba de incluso las peores crisis financieras.

Pero este gran éxito continúa arrastrando consigo viejas deudas pendientes, y quizás la más elemental de todas ellas es la falta de diversidad en el sector. Es un problema que prevalece desde que agencias de marketing ochentosas decidieron que el gaming era “cosa de nenes”, y que un ruidoso sector (enteramente masculino, por supuesto) todavía defiende, pese a los avances que hemos visto en este frente desde entonces y al hecho de que las mujeres componen hoy el 46% del mercado de consumo.

En esports ocupan poco a poco cada vez más lugares. Streamers, Creadoras de Contenido y Pro Players de notable trayectoria pisan con fuerza en la escena. Pero también lo hacen en puestos menos visibles e igual de esenciales para la industria como lo son la comunicación, producción y gestión de ligas, eventos y equipos. Sin embargo, estos son apenas los primeros pasos de un largo proceso.

“A medida que la escena crece y se generan más puestos de trabajo a cubrir producto de su expansión, creo que es positivo que las empresas hagan búsquedas en donde el foco esté puesto en el conocimiento y habilidades personales de quien se postula y no en el género”, escribe Isabella Selmo, productora en LVP Argentina. “Somos muchas las profesionales preparadas en el rubro de la producción y realización y sería bueno que en este gran momento de crecimiento que están teniendo los esports, mis colegas puedan contribuir con su valioso aporte al desarrollo de la industria”.

La responsabilidad no es exclusiva de las empresas, los equipos también juegan un rol clave a la hora de integrar a las mujeres en el medio. “Lo que deberían hacer es empezar a invertir en espacios seguros de formación y crecimiento”, nos dice Priscila “Freya” Licata, la Head Coach detrás del ascenso de NewStar a la Liga de Honor de LVP Chile y hoy con Intel New Indians Esports, creado por el ex NBA argentino Fabricio Oberto. “No solo tener un team femenino por marketing, si no realmente darles estructuras y herramientas para mejorar”.

Freya encuentra en esta falta de los equipos, que en muchas ocasiones no acompañan a sus escuadras femeninas con los mismos recursos técnicos y/o humanos que a las masculinas, una de las razones por la cuales las ligas en todos los niveles son divididas según sexo, quizás no siempre en los papeles, pero sí de hecho. Sin embargo, también pide a las jugadoras que asuman su responsabilidad, cumpliendo con el régimen de tareas y horarios fijado, y destaca la labor de Rebirth, equipo del que fue parte “y les puso a las chicas un equipo técnico con el que entrenaban al mismo nivel que los varones”.

Por supuesto, un cambio de paradigma real que abra la puerta a una escena igualitaria y diversa debe ir más allá de lo que empresas y organizaciones hagan puertas adentro. 

El acoso  que sufren online las mujeres es uno de los grandes impedimentos para que ellas se integren al sector. ¿Quién querría exponerse al odio y persecución que ven sufrir a otras prácticamente a diario? Proyectar un cambio cultural que elimine el machismo recalcitrante es fundamental.

“Creo que lo que mejor pueden hacer las empresas y organizaciones en esos casos es acompañar en su desarrollo a las jugadoras (sean profesionales o no) y creadoras de contenido”, aporta Carolo Vazquez, fundadora de Pibas Jugando al FIFA, Creadora de Contenido para New Pampas y referente de la lucha por una escena diversa.

“El hecho de mostrar mujeres jugando, hacerlas parte, aportar a que tengan las mismas oportunidades que los hombres, harán inminente esta idea de que estamos acá para quedarnos, de que tenemos apoyo externo y es un terreno que también nos incluye y pertenece. Además, también va a incentivar a que otras chicas sientan que es un espacio seguro donde pueden pertenecer porque somos muchas y no solo unas pocas”.

Queda mucho trabajo por delante, tanto para los esports como la industria del gaming en general. Pero como dijimos, este es un proceso que ya comenzó. Las mujeres avanzan, y los vientos de cambio ya se hacen sentir.

“A mí me tranquiliza saber que hoy en día hay una familia grande de mujeres dentro del ecosistema que, en caso de que hubiese un problema de acoso o algo relacionado con alguna, saltamos varias”, nos dice Omeguis, Streamer especializada en FPS que ha colaborado con equipos y medios del sector. “Hace años era más difícil, porque también era mucho más complicado viralizar estas problemáticas. Además, muchos equipos locales fomentan la inclusión desde armando escuadras fem hasta incluso en la forma que comunican, es un orgullo que equipos grandes estén yendo por un camino que parece muy correcto”.

Y para terminar con una nota positiva, agrega que “sepan que no están solas, las comunidades tienen buenos referentes que están ahí para ayudar a que se respete y cada quien vaya armando su espacio sano y seguro. Enfóquense en su juego, en su contenido, y sepan que siempre que sea necesario hay muchas mujeres y hombres dispuestos a dar una mano”.

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