Debido a los 30 años de la banda, cumplidos a fines del año pasado, el artista callejero Javier Quintana plasmó a sus integrantes en enormes obras de arte urbano. A continuación, coordenadas para encontrarte con cuatro tanques en altura.

 

A finales de 2018, La Renga, una de las bandas más importantes y convocantes del rock argentino, cumplió 30 años. Los festejos fueron muchos, mayoritariamente localizados en su barrio de origen, Mataderos. Pero hubo un homenaje que se destacó por sobre el resto: cuatro murales impresionantes creados por Javier Quintana, seguidor de la banda y artista urbano. Y, obviamente, ya se convirtieron en espacios de visita obligatoria para cualquier amante de la música.

Arranquemos por las coordenadas: al Tanque se lo puede encontrar en las intersecciones de Gordillo y Garzón; la imagen de Gustavo Chizzo Nápoli deslumbra justo en la entrada del barrio Justo Suárez, donde se cruzan Alberdi y Lisandro de la Torre; Tete Iglesias aparece con casi nueve metros de altura en el Pabellón 1 del barrio Los Perales; y, por último, los vientos quedaron inmortalizados en el Club Cardenas, en la calle Cardenas y Gregorio de Laferrere. “Hice estos murales porque la banda cumplía 30 años. Y quería rendirle homenaje. ¡Qué mejor lugar que en su barrio!”, explica Quintana, no sin antes aclarar que “hace desastres cuando pinta”. “Yo le digo enchastre”, se ríe con una modestia difícil de entender para aquellos que vieron su arte.

La banda no fue ajena a esta celebración, y a su vez estuvo presente de distintas maneras, dando el visto bueno a cada mural: “El Tete estuvo en los cuatro murales, y también se acercó el Tanque. Sé que les gustó mucho lo que hicimos. Imaginate que para mí y mis compañeros es una alegría inmensa esto”, reconoce el artista. Con una intensidad enorme de trabajo, la obra completa fue realizada en tan sólo cuatro fines de semana. “Solo parábamos para comer”, recuerda.

¿Y de dónde surge esta gran admiración del artista por la banda? Bueno, a pesar de que La Renga esuna usina de seguidores desde el inicio, Quintana llegó mucho más tarde. “No los sigo desde siempre, recién arranqué en 2013. A Gustavo lo cruzaba de encuentros de motos, pero no seguía a la banda. Primero nos conocimos como personas adultas”, sostiene. A su vez, añade: “Vi el fenómeno que generan en la gente y eso me voló la cabeza. La segunda vez que los vi, empecé a pintar. Y nunca más paré”.

 

Como no puede ser de otra manera, este fanatismo le cambió la vida, según explica. “Son mucho más que música: son ideales, lucha, consciencia social, de clase. Y, para mí, estar parado en la misma vereda de lo que piensan ellos es realmente grande. Por eso no sólo pinto alegría, sino que también trato de expresar la bronca y los reclamos”, finaliza. Y vos que estás leyendo, ya estás enfilando para Mataderos, ¿no?

 

Dónde están?

Los murales están cerca de la feria central de la zona: el primero se encuentra en una fábrica recuperada por los obreros, otro en Club Cardenas, otro en en Barrio Los Perales en Pabellón 1 y la última en el Barrio Justo Suárez.

 

Barrio de Mataderos, libre y gratuito.

 

 

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