Sobre distintas tonalidades de grises, asoma una melena gorda y perfecta. La foto–esa foto- la sacó Nora Lezano y es la portada de Niños del Universo, el primer disco del jovencísimo Rocco. A los cinco años empezó a tocar la guitarra, a los siete se hizo youtuber y a la tierna edad de nueve fue cuando escribió su primera canción. Hoy, a sus 18, mientras le escapa al viaje de egresados y le dice que “no” al cachengue, suma fechas a lo grande (de Ciudad Emergente a La Tangente) y hasta se dió el lujo de abrir para Catfish and the Bottleman, Jake Bugg y también lo hará para ¡Radiohead!, en abril de 2018.

“El rock vive en cada uno de quienes lo dejamos germinar”

 

Tenés 18 años, estás transitando las últimas semanas de clases. ¿Hubo viaje de egresados?

Hubo pero no fui. Por el mismo dinero de una semana en Bariloche decidí viajar un mes solo a Europa. Aparte, si no hubiera hecho este viaje que estoy por hacer tampoco hubiera ido a Bariloche.

 

¿Vos tenés otra onda?
Si…por ahí una noche que me piden mis amigos “salgamos acá o allá” y yo “bueno, dale” pero no más.  Una semana de eso…Claro, si me decís una semana a Woodstock, vamos.

 

¿No te encontrás yendo a bailar a esos lugares?
No, no me encuentro. O sea, sí, de hecho esta semana es la fiesta de egresados y la verdad que no fui nunca a una. Mi fiesta de egresados va a ser la primera de mi vida, y no sé, no me hayo. No quiere decir que esté mal y que lascritique. Es otra cosa, pero qué se yo, hay gente que las disfruta y está bueno.

 

Tuviste 18 años para hacer Niños del Universo, tu primer disco. ¿Ya tenés ganas de hacer uno nuevo?
Totalmente, porque ya tengo las canciones y tienen algo más maduro y que me interesa mucho más decir ahora.

 

¿Apenas unos meses de la salida del disco y ya te sentís más maduro?
Sí, porque en un año cambian muchas cosas, más ahora. Pensá que de los 16, 17, a los 18 te pasan un montón de cosas.
Alguna vez dijiste que tu música y tus letras son para gente que tiene más de 25 años.
A lo que me refería con las letras es que esas letras sí me siguen representando en el sentido de que no sé si tienen una profundidad o una densidad o lo que sea que le vibra a alguien más grande. Me sale así y no es que apunté a eso, y está el prejuicio de: “¿Cómo un pibe de 27 va a ir a ver a un pibe de 17, 18 años?” Entonces ahí está habiendo algo raro también. No sé si está tan bueno ser tan chico.

 

¿Por qué no está tan bueno ser chico?
Primero que nada, porque la adolescencia no está buena, es la peor época de la vida. Con lo que me refiero a lo del disco nuevo es que todo cambia constantemente y uno cambia con eso. Uno no puede pretender estar siempre igual y sentir siempre lo mismo. Lo que me vibran mis canciones y lo que siento que le pasa al púbico es bastante particular. El otro día fuimos a tocar a una fiesta electrónica que se llama We Color y, cuando arrancamos a tocar, nadie entendía nada porque era todo muy tracción a sangre, mucho rock, y cuando empezamos a tocar algunos temas nuevos, empezaron a entrar y de repente, me di cuenta que hay algo transversal que une todo: la pasión por sentir la música. De repente me encontré con que estaban todos saltando y bailando como si fuera tecno. Es lo que pasa con las canciones, algunos las traen y ya, a partir de ese momento, son de todos.
(…)

Algo pasa cuando alguien canta Hey Jude, por ejemplo. No es de nadie y es de todos. Me da esa sensación, como que es un conocimiento que todos tenemos en la piel, o con canciones como “Seguir viviendo sin tu amor”, que vos decís: pasa algo. Es como si todos la supieran ni bien la escuchan.

 

Tu disco Niños del Universo cuenta con el apoyo de un sello muy grande como lo es Sony Music, ¿sentiste una responsabilidad?
Fue muy loco y muy natural también. Yo le dejé el disco a Damián Amato, que es el presidente de Sony, y después de haber charlado un poco recuerdo haberme ido muy triste, pensando que no me iban a llamar ni ahí.

 

¿Y fue la primera puerta que tocaste?
No, había hablado con Geiser en algún momento, pero también estaba tocando, estaba muy en una. Y de repente grabé, le llevé el demo a Dami y yo también decía: “Si voy a estar con una discográfica, que sea con la más power”.
Damián Amato hace mucho tiempo que viene siguiendo bandas.
Y, bueno, me llega un mensaje tres meses después, ya totalmente desesperanzado. Yo seguía tocando onda “I will be under forever”, que en algún punto siempre va a ser así porque es donde está todo, y me dice: “Rocco, estoy flasheado. Dejame ver cómo hacemos con esto porque no sé cómo hacer”. Estoy volviendo de Londres y estoy escuchando tu disco en el avión”, me dijo, mientras yo estaba en el colegio en un taller de alfarería. Nos juntamos un tiempo después y me dijo: “Me encanta, contá con mi apoyo” y después entró todo el tema del contrato que tuvo que firmar mi familia porque yo era menor de edad.

Se mete muy respetuosamente. A él le daba miedo. Me dijo: “Mirá, sos chico, es por tres discos y no sé si vas a querer ser músico en cuatro años… fijate”. Con esa libertad, desde ese lugar. Pero yo estaba re cebado. Sigo re cebado y fue la mejor decisión. De repente empecé a trabajar con todos los de ahí y me trataron con tanto respeto, con tanta libertad. Me dijeron: “Mirá, sentimos que vos tenés que hacer lo que vos sientas”, y eso a mí me flashea. Está buenísimo.

 

Nota Escrita por Hernán Panessi y FDH para Motorola

Credito de foto: Prensa Sony Music ©