Las mujeres tuvieron que hacerse lugar a base de lucha en muchos ámbitos que estuvieron históricamente dominados por hombres. El deporte no fue la excepción, y hasta el día de hoy vemos una enorme desigualdad en facilidades, exposición y premios en metálico. 

Hoy por hoy el tenis es una disciplina que es muy competitiva y desarrollada tanto en el ámbito femenino como el masculino, divididas en sus respectivas federaciones enmarcadas dentro de la ITF: La ATP se encarga de los hombres, y la WTA de las mujeres. Pero, ¿esto fue así desde el principio?

La respuesta es, a priori, sencilla. La disparidad en el tenis (un deporte que tiene torneos que llevan más de 130 años disputados como lo es Wimbledon) se hizo sentir durante muchos años, hasta que un grupo de jugadoras, encabezada por la enorme Billie-Jean King, hizo historia hace 51 años.

Los comienzos del tenis femenino

En 1884 se realizó la primera edición femenina de Wimbledon, 7 años después del comienzo para los hombres. Que su apodo sea “la catedral del tenis” no está librado al azar en lo absoluto.

La inglesa Charlotte Cooper fue la primera campeona olímpica en tenis en 1900, realizado en París.  Luego en 1968 se profesionalizó el tenis masculino, lo que se conoce hoy en día como el comienzo de la Era Abierta.

Para 1970, las mujeres seguían disputando torneos en el amateurismo (y dependían de los torneos masculinos, no tenían un circuito propio) y la diferencia en premios, por ejemplo, era 10 veces más alta para los hombres.

Billie-Jean King: haciendo historia dentro y fuera del court

Notando estas diferencias, la enorme tenista norteamericana (que logró 39 títulos de Grand Slam: 12 individuales, 16 dobles femeninos y 11 dobles mixtos) impulsó la creación del Virginia Slims Invitational, junto a las jugadoras Kristy Pigeon, Judy Dalton, Valerie Ziegenfuss, Rosie Casals, Nancy Richey, Kerry Melville, Peaches Bartkowicz, y Julie Heldman. 

Ese fue el comienzo de lo que hoy conocemos como Circuito WTA con la firma de un contrato simbólico de un dólar. Las jugadoras recibieron amenazas de perder el ranking y no poder participar de los 4 majors, aunque terminaron venciendo.

1973 fue otro año cumbre en el que Billie-Jean King mostró su fuerza y capacidad de lucha en dos aspectos: organizar un partido frente al excéntrico y machista Bobby Riggs, y un intento de boicot al US Open para exigir los mismos premios que los hombres. Por supuesto, como Billie-Jean nos fue acostumbrando, logró su objetivo y el US Open se convirtió en el primer torneo en pagar los mismos premios para hombres y mujeres.

Hay una excelente película llamada La Batalla de los Sexos, protagonizada por Emma Stone y Steve Carrell que resume esta historia de una manera muy atractiva y bien lograda. 

Las referentes argentinas

El recinto de tenis más grande de Argentina, ubicado en Parque Roca, lleva el nombre de la gran referente Mary Terán De Weiss, la jugadora argentina que en su momento estuvo considerada entre las 20 mejores del mundo.

Su labor no estuvo sólo involucrada en el tenis, sino en el desarrollo del deporte dentro de su militancia peronista, que también le provocó la necesidad de exiliarse durante el Golpe Militar de 1955.

Pero Argentina también tuvo una jugadora que, a pesar de que se retiró jóven, sigue estando en nuestros pensamientos: Gabriela Sabatini. Campeona del US Open en 1990, supo ser n° 3 del mundo en la época de una de las mejores de la historia: Steffi Graff.

Acercándonos un poco más, el tenis argentino tuvo dos representantes que fueron número 1 del mundo en el ranking de dobles. Primero Paola Suárez junto a la española Virgina Ruano, y luego Gisela Dulko haciendo pareja con la italiana Flavia Pennetta. 

El presente del tenis femenino

Luego de algunos años de ausencia en los primeros planos, Nadia Podoroska logró colarse en el Top 100 del ranking mundial, teniendo como puesto más alto el 43°. De todas maneras, el Argentina Open WTA 125K nos dejó la participación de Solana Sierra, Guillermina Naya y Lourdes Carle.

La vuelta de un torneo de este calibre después de 34 años es un hito fundamental en el desarrollo del tenis femenino en nuestro país, y por eso desde Motorola decidimos apoyar este evento en pos de que este deporte siga creciendo en el plano de las mujeres.