En su libro Retromanía, el ensayista británico Simon Reynolds habla, justamente, de esa manía por lo retro, de la obsesión del pop por su pasado inmediato. De cómo nunca la sociedad estuvo tan obsesionada con lo pretérito como en este preciso instante y de cómo la fiebre por lo retro se convirtió, también, en consecuencia, en la muerte de la originalidad.

Pero, en plena ensoñación, cuando la mayoría de los artefactos culturales de la última década se posaban cómodos en el regazo del recuerdo, la parodia o la emulación, el punto más álgido de esta lectura fue superado olímpicamente: el revivalismo se convierte en una nueva cadena genética. En una evolución. Future Nostalgia, el último álbum de Dua Lipa, tiene ese lugar: va para adelante en esa adicción popera y capta las bases nostálgicas pero refresca la escena con un sonido cosecha centennial.

Póster de Dua Lipa en Argentina

Y ahí hay algo, en ese ADN pop, que pone a Future Nostalgia en el lugar de “trabajo salvador”. Qué nombre Future Nostalgia, ¿no? Un montón decirle “trabajo salvador”, ¿no? Qué grande Dua Lipa, ¿no? Así, la fiebre por lo retro puede ser arqueología del pasado y también, como en este caso, un puente al futuro. Una retromanía, digamos, bien empeñada.

El segundo álbum de Dua Lipa tiene una condición que, vertida entre los dedos de la saltarina (& urgente & espontánea) generación TikTok, parece imposible: sugiere una escucha obligatoria de pé a pá. Lanzado en 2020 pero levantando frutos desde 2021, Future Nostalgia se convierte en el password de la británica hacia las grandes ligas del dance pop. 

Pero para determinar algunas coordenadas de este éxito, hay que viajar hasta el año 2017, cuando Dua Lipa sacó su primer trabajo, un disco homónimo llamado, sí, Dua Lipa. Y allí, enseguida, se plantó ante el universo con “New Rules” y su inolvidable: “One: Don’t pick up the phone/ You know he’s only calling ‘cause he’s drunk and alone/ Two: Don’t let him in/ You’ll have to kick him out again/ Three: Don’t be his friend/ You know you’re gonna wake in his bed in the morning/ And if you’re under him, you ain’t gettin’ over him”. Nuevas reglas, piel de gallina.

Aquel álbum también contaba con el hit instantáneo “IDGAF” y, al toque, ganó premios, levantó buenas críticas de los medios especializados y el público se volvió completamente loco. Sin embargo, fue Future Nostalgia, cocinado durante 2019, su pasaporte al éxito. Y desde su portada, con una imagen llena de neón tomada por el popular fotógrafo de moda Hugo Comte, Future Nostalgia ya suena a futuro. O a retrofuturo.

Con una perspectiva espacial alejada de este tiempo, con esos colores rosas saturados, con esa firma á-la-Flashdance, con el arte como herramienta de empoderamiento, Dua Lipa en Argentina nos toma de la mano y nos hace viajar mentalmente hacia los años ’70, ’80 y ’90, a esa tríada indestructible del pop. Pasado y presente se besan en la boca y lo contemporáneo arrastra elementos futuristas. 

Analizando Future Nostalgia, el éxito de Dua Lipa en el mundo

Entonces, la música de Future Nostalgia comprime una cierta potencia que golpea el eje de gravedad de los seguidores del pop y, allí, hasta se huelen las pistas de Madonna, Blondie y Gwen Stefani, algunas de las grandes divas del género. Hay épica, hay sensualidad y hay, en su fluir, un incuestionable poder feminista. 

Play. “You want a timeless song, I wanna change the game”, lanza al comienzo de “Future Nostalgia”, el tema que abre el disco. Y el disclaimer se hace explícito: Dua Lipa vino a cambiar el juego. Enseguida, con el primer sencillo y segunda canción, “Don’t Start Now”, una continuación de su primer hit “New Rules”, configura un alegato en favor de la independencia en clave electropop y nos regala un video maravilloso lleno de glam, retro wave y un look cercano a la mismísima Madonna de “Blond Ambition Tour”. 

Sigue “Cool” junto a Tove Lo pero los oídos entran en celebración permanente con “Physical”, que –para muchos- se convirtió en el mejor tema del álbum. Con un videoclip dirigido y producido por los catalanes de Canadá, una de las mejoras productoras de videoclips del mundo (desde “The Less I Know the Better” de Tame Impala hasta “Malamente” de Rosalía), Dua Lipa se llena de sexualidad, deseo y un extrañísimo mundo colorinche. ¡Y logra aunar unas 380 millones de reproducciones!

Continúa el paso pop con la alegre “Levitating”, la funkera “Pretty Please”, la adictiva “Hallucinate” y el dualismo sexy de “Love Again”. Y, luego, “Break My Heart”, su tercer sencillo, un dance pop que revuelve en la “incapacidad” de Dua para encontrar el amor. “I’m indecisive, but, this time: I know for sure”, canta la joven. Esos pasos estilizados, ¡ese videazo! Relaciones fallidas, indecisión, fuerza personal y un toque de voguing bien angular, con el que se metió en el bolsillo a los amantes de la cultura pop y a parte de la comunidad LGBTIQ+.

Dua remata la faena con la sensual “Good in Bed” y cierra con “Boys Will Be Boys”, una poderosa reivindicación feminista: “Boys will be, boys will be/ Boys will be boys, boys will be boys/ But girls will be women”. Hay algo de condensación de otro tiempo, de cápsula al pasado y de espejo al futuro. Un anhelo profundizado con Club Future Nostalgia, su disco de remezclas más housero en colaboración de Joe Goddard, Paul Woolford, Dimitri for Paris y otros populares artistas de la música electrónica.

Incluso, a más de dos años de su publicación, sus temas siguen sonando tan frescos que, en plena pospandemia, se yerguen aún como una novedad. Por lo demás, Future Nostalgia es, también, el nombre de su gira mundial (Future Nostalgia Tour) con la que Dua Lipa aterrizará en la República Argentina el 13 y 14 de septiembre en el Campo de Polo de Buenos Aires. 

Así las cosas, el impacto de Dua Lipa en Argentina es tan grande que, sin temblarle la mano, recoge el guante de la generación dorada del pop, actualiza la doctrina y le deja un nuevo sabor de boca. Future Nostalgia es un antes y un después en su carrera, un antes y después en la música pop, un antes y un después en la concepción original de Simon Reynolds y la “retromanía”: lo retro puede ser una contraseña que nos deposite 5 minutos en el futuro.

Hernán Panessi: periodista especializado en cultura joven y editor de El Planteo. Escribe en Página/12, El Planeta Urbano, InfoTechnology, THC, Rolling Stone, entre otros. Publicó 4 libros, colabora en hellomoto.com.ar y su twitter es @hernanpanessi.