El sueño de su mamá era llevar las empanadas desde Tucumán a Buenos Aires y aunque se demoró unos años, Marcela pudo cumplirlo y materializarlo con La Casa de Tafí en Mercat Villa Crespo. Por su parte, Don Remo llegó desde el meditarráneo y deleitó  a los argentinos con el sabor de sus orígenes. “Don Remo, el hombre que le enseñó a comer queso a los argentinos”, así lo describió un periodista.. Y no se equivocó. 

La Casa de Tafí y  Don Remo son el resultado del amor por la gastronomía transmitido de generación en generación y gracias a la tecnología, lograron tener practicidad y difusión para impulsar y cumplir sus proyectos. Conocé sus historias.

“Creo que sin la tecnología no hubiese podido cumplir mi sueño”

De alguna manera, la tecnología está inmersa en la vida diaria. A veces de una manera tan perceptible como un teléfono, otras veces en la innovación de los procesos de fabricación. 

A Marcela, dueña de La Casa de Tafí, la tecnología la ayuda en ambos extremos: “Sin internet y sin celulares no lo hubiese podido cumplir. Desde poder sacar buenas fotos para promocionar en redes sociales hasta controlar la temperatura del transporte para garantizar la calidad del producto”. Ella encuentra la practicidad en su smartphone, sobre todo teniendo en cuenta la logística que implica su emprendimiento trayendo los productos congelados desde Tucumán hasta Buenos Aires. 

Por su parte, Remo coincide en que la tecnología fue fundamental en el desarrollo de su negocio.Yo crecí y viví casi toda mi vida sin celulares, hoy en día es increíble cómo hace todo más fácil”, de esta manera, cuenta que a sus 67 años tuvo que reinventarse y eso le dio mucha fuerza.Estar en contacto con los productores, con los campos, con las fábricas, todo a una llamada o mensajito de distancia”, cuenta el creador de “Don Remo”como una de las ventajas y beneficio más importante que la tecnología aporta al crecimiento de su emprendimiento. 

El poder de la familia

“La idea de poder ‘empezar de nuevo’ o ‘reinventarme’ a los 67 años me da mucha fuerza. De alguna manera es dejarle a mi familia, en esta época con tan poca motivación para los que se inician, la idea que hay oportunidades que no siempre las pensamos como tales”, aseguró Remo sobre el emprendimiento. 

Asimismo, declaró que le pone el corazón a cada uno de sus productos porque “se esforzó toda su vida para saber cuáles eran sus necesidades y deseos,” y ahora que los pudo alcanzar, está muy orgulloso de dejar un legado. 

Por su parte, Marcela de “La Casa de Tafi” confesó que sus empanadas significan el sueño realizado de una familia entera: Este es el sueño de tres generaciones, pero principalmente de mi mamá y mi tía, que son las que pensaron en llevar las empanadas de Tucumán a Buenos Aires”.

“Cuando salió la posibilidad de sumarnos a Mercat, nos dedicábamos a otro tipo de eventos, pero pensamos en cambiar de rumbo porque las empanadas son una manera de volver a las tradiciones.

El arte en forma de gastronomía

“El objetivo parecería siempre ganar dinero, en nuestro caso es más pasión que otra cosa, somos apasionados de lo que hacemos. De este proyecto también son protagonistas mi hija y mi mamá, somos tres generaciones”, dice Marcela cuando le preguntan qué significa para ella la venta de un clásico de la cocina tucumana. 

Su pasión por la cocina empezó gracias a su madre, quién no dudó en salir a cocinar cuando más lo necesitaban: “Vengo de una mamá ama de casa y lo mejor que sabía hacer era cocinar. Cuando mi papá quebró ella se inventó una profesión. Se presentó como cocinera en una fábrica y pidió que la prueben una semana, esa prueba duró 24 años”

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por quesos y jamones (@remocurador)

Por otro lado, Remo lleva la gastronomía en la sangre: “Mis papás me dieron el ejemplo de dar siempre lo mejor y buscar la excelencia en lo que haga. La historia detrás de este proyecto en gran parte es la historia de mi vida, principalmente por el trabajo de toda mi familia. Una vez un periodista dijo que fue mi papá el que le enseñó a comer queso a los argentinos, algo que me marcó”.

“Mi diferencia es que amo lo que hago y ofrezco productos en un punto único para consumir”, mencionó, quién no deja de emocionarse cada vez que recuerda la apertura del local en Mercat. 

Marcela y Remo son dos personas que decidieron dejar sus profesiones de lado para dedicarse a lo que amaban

La dueña de La Casa de Tafí se recibió de abogada, aunque al mes se dio cuenta que su vida profesional sería la gastronomía. “Creo que lo más importante es hacer lo que uno le gusta y apasiona y eso se ve reflejado en el producto. Mucha gente hace empanadas,  y tiene muchísima competencia, pero nuestra diferencia es recuperar lo artesanal”, detalló. 

En ese sentido, comentó que su producto es totalmente artesanal ya que tanto las tapas de empanadas como los repulgues están hechas a mano. Asimismo, los condimentos son de los valles Calchaquíes mientras que el queso es de un tambo familiar en Tucumán. 

Por su parte, Remo admitió que sus productos se caracterizan por no tener el mismo sabor todos los días, sino que dependen de su maduración y el momento en que son comprados. 

Lo mío es lo mediterráneo, de alguna manera la ruta del olivo, el sol y los alimentos simples y genuinos. Yo siempre aconsejo a los clientes a llevar cantidades más pequeñas y en lo posible que vengan más seguido, explicó, invitando a lxs lectorxs a vivir una experiencia única con los quesos. 

Un consejo de empoderamiento para animarse a cumplir los sueños

Luego de contar lo importante que son para ellxs los emprendimientos que llevan adelante en Mercat, Marcela y Remo decidieron dejarles un consejo a todxs aquellxs que están ideando su proyecto de vida. 

“Hay que hacer lo que a uno le gusta más allá de los mandatos, sino yo seguiría siendo abogada. Si nos tenemos que ubicar en el contexto de país también les digo que tienen que tener paciencia que muchas veces nos cuesta el doble o el triple que en otro lugar pero se llega, para mantenerse hay que ser constante”, dice Marcela.

Por su parte, Remo coincidió con que en la vida se debe luchar por lo que a unx le gusta y expresó: “Mis sueños creo que pocas veces se me manifiestan como tales. Me esforcé en mi vida para saber cuales eran mis necesidades y cuales eran deseos. Sabía que podía vivir sin esto último. Hoy te puedo decir que muchas de las que creía que eran solo necesidades eran también parte de mis sueños”.