El debate sobre cuáles son las habilidades que debería desarrollar la próxima generación de líderes en tecnología presenta el desafío de pensar herramientas para un futuro incierto desde un presente en transformación. 

Por Julieta La Casa

Los avances tecnológicos atraviesan todos los aspectos de la vida humana y modifican cuestiones elementales como la manera de construir vínculos, de aprender o de comunicarse. El mundo del trabajo no escapa a estas arenas movedizas y, a la luz de los cambios tecnológicos, surgen nuevas disciplinas, especializaciones y campos de desarrollo profesional. Muchos todavía están en estado latente o recién comienzan a conformarse como tales. En este contexto surgen nuevos interrogantes: ¿Qué habilidades debe desarrollar la juventud para ser protagonista del futuro? ¿Cuáles son las herramientas que necesitarán quienes se desempeñen en estas nuevas áreas profesionales?

Las preguntas resuenan a nivel global y las respuestas deben adaptarse a cada contexto local. Según la investigación sobre el mercado del trabajo realizada por David Deming, profesor de la Universidad de Harvard, las habilidades blandas como la empatía, la cooperación y negociación serán cruciales en los lugares de trabajo donde las personas rotarán entre diferentes roles y proyectos. Esto plantea el desafío de que los educadores complementen la formación técnica de los jóvenes con estas habilidades para que puedan ser parte de las nuevas profesiones y responder a las exigencias del mundo laboral.

En la región de América Latina y el Caribe el sector de servicios basados en conocimiento, en el cual se destaca el área de software y servicios informáticos, crece rápidamente y forma parte del futuro del trabajo. Los profesionales que accedan a los puestos generados por este sector deberán combinar tanto habilidades técnicas como blandas. Un título de una carrera de las disciplinas STEAM (acrónimo en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática) ya no será suficiente sino que deberá complementarse con habilidades interpersonales y pensamiento crítico. Los datos actuales indican que en esta región las mujeres están subrepresentadas, tanto en esas carreras universitarias como en el mercado laboral. En la Argentina, según la investigación “Un potencial con barreras” de INTAL BID y Chicas en Tecnología, entre 2010 y 2016 se registraron 33% de estudiantes mujeres y 67% de estudiantes varones en el sistema universitario STEAM.

Desafíos y propuestas

Chicas en Tecnología asume el desafío global de combinar distintas habilidades para formar a jóvenes que puedan ser protagonistas del futuro del trabajo, pero también el desafío local de reducir la brecha de género en ciencia y tecnología. Para eso trabaja junto a escuelas, familias, organismos de gobierno, sector privado y organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de generar un cambio sistémico y cultural. Es necesario involucrar a estos actores en la creación de un entorno que favorezca la complementariedad de conocimientos técnicos y habilidades blandas, y aliente el desarrollo en materia de diversidad, innovación, adaptabilidad y competitividad.

Las propuestas de Chicas en Tecnología tienen como protagonistas a las adolescentes que participan de los distintos programas, oportunidades y experiencias. Ellas pasan de ser usuarias a creadoras de tecnología, descubren los roles que implica el trabajo en tecnología y emprendedorismo y reconocen su potencial para ocuparlos.

La organización trabaja con una currícula dinámica, integral y contextualizada que contempla no solo habilidades técnicas – tecnológicas sino blandas y de emprendedorismo. Las participantes se forman en programación pero también en diseño basado en la experiencia de usuario, pensamiento computacional y acercamiento al método científico para la construcción del conocimiento. Esto va de la mano con la formación en habilidades blandas como la capacidad de adaptación -vital en un escenario de creciente transformación digital-, comunicación tanto interpersonal como de proyectos propios y la identificación y resolución de problemas con impacto social a través de la creación de soluciones tecnológicas innovadoras. 

Ante el futuro incierto algunos datos orientan el camino que se deberá andar. Como las investigaciones que indican que a mayor diversidad en los equipos de trabajo, mayor es la innovación y el rendimiento. Las adolescentes argentinas que participan de los programas de Chicas en Tecnología comienzan a moldear desde el presente aquel mundo que habitarán, y su formación como mujeres líderes creadoras de tecnología puede ser la respuesta a los nuevos interrogantes.