Con un posgrado en underground y una sensibilidad marciana, Santiago “El Chango” Barrionuevo, cantante de Él mató a un policía motorizado, se erige como una de las voces más importantes de las nuevas generaciones.

Con la velocidad y la pregnancia de las redes sociales, no es ninguna novedad deslizar que Él mató a un policía motorizado es una de las “bandas nuevas” con mayor proyección dentro de la música nacional. Hicieron todo para ser una realidad y, por eso, con siete discos en la calle (entre EPs y larga duración), tampoco es de extrañar que este conjunto platense de nombre estrambótico reciba constantemente los de la prensa y el público. Y hasta fueron tapa de la revista Rolling Stone y de Los Inrockuptibles, llenaron un puñado de teatros Vorterix, otros tantos Niceto Club, cerraron algunos de los festivales musicales más importantes del mundo (Primavera Sound, el más resonante), tocaron en KEXP (de Seattle, una de las radios indie con más influencia en el planeta) y vienen de grabar su nuevo disco en Estados Unidos.

El sucesor de “Violencia” ya tiene nombre y fecha de lanzamiento: “La Síntesis O’Konor” estará disponible a partir del mes de junio. Un adelanto protagonizado por “El Tesoro”, una de las canciones más sensibles y pop en su historia (“Perdón si estoy de nuevo acá/ Pensé que habías preguntado por mí”, se lamenta el Chango, más enamorado que arrastrado), puede convertirse en una nueva lanza: esa que los lleve a la popularidad absoluta. Y Santiago, de paso afable y bonachón, no lo dice pero debe intuirlo: tanto esfuerzo y dedicación los va a transportar a ese lugar asignado únicamente para los grandes.

¿Cómo arrancó Él mató a un policía motorizado?

Todo arrancó en la escuela, porque teníamos ganas de hacer música. No arrancó Él Mató ahí, pero sí las ganas de hacer música, de armar una primera banda. Y, después de la escuela, hubo un bache en el que dejé de tocar. Yo no tenía ningún proyecto de banda ni nada y ahí nació Él Mató: queriendo formar una banda, pero sin que nadie me invite a participar de un proyecto ya armado. Me animé a hacer las primeras canciones, las primeras letras y se las mostré a Manu (guitarrista). A Manu le gustaron, y él también tenía ganas de tocar y estaba sin banda. Porque siempre había bandas dando vueltas, pero en ese momento estábamos los dos flotando. Ahí nace y después se sumaron los demás. Fue cuando estábamos en la facultad con 20 años, en el 2000 o 2001.

¿Soñaste alguna vez que les llegaría este presente?

No, nunca. Ni cuando arrancamos, nada. Siempre fue igual: nos juntábamos a hacer música porque era lo que nos gustaba y la queríamos hacer nosotros, tratando de imitar a nuestros ídolos. Un poco la idea es esa y sigue siendo esa. Igualmente, todo se vuelve más complejo y aparecen desafíos locos que te van proponiendo pensar de alguna manera otras cosas, pero, en esencia, es hacer esto que es lo que amamos. Me gusta ver que ese espíritu sigue en todos hasta el final.

¿Por qué fueron a grabar a Estados Unidos?

Cuando empezamos a pensar el disco, dijimos: “bueno, ¿a dónde se puede grabar?”. Y le preguntamos a Edu Bergallo (ingeniero de sonido): “¿Dónde estaría bueno grabar”? A él le copaba la idea de grabar en un lugar en el medio de la nada. Grabamos en un pueblito saliendo de El Tornillo. Es como el campo, digamos. Es en Texas, muy cerquita de El Paso, pegado a México. El dueño del estudio tiene su campo donde cosechan nueces de pecán y termina su campo en México. Está al límite de los Estados Unidos y México y la ciudad más conocida por ahí es El Paso, que hace frontera con Ciudad Juárez. Y es desierto y no pasa nada. Ahí grabaron varias bandas: Animal Collective, Beach House y Yeah Yeah Yeahs.

¿Qué tal el disco nuevo?

El disco tiene unas vueltas. Suena a Él Mató, pero a esas canciones le dimos un par de vueltas. Hay cosas muy raras en algunas canciones. Hay muchas canciones que tienen mucha percusión, a nivel comparsa ya, digamos… (risas). A nosotros nos gusta. Hay que ver cómo lo toman los demás. Hay mucha cosa de instrumentación que ya las habíamos planeado en las maquetas antes de viajar y aparecieron ahí por la cantidad de cosas que había. Las canciones tienen cierta complejidad que en vivo hay que plantearlas o reformularlas. Hay mucha percusión, hay muchos sintetizadores a otro nivel, más de los que hubo en otros discos. No sólo con diferentes matices de sonido, si no con otras presencias más principales. Hay canciones que puntualmente no tienen guitarra y tienen sólo sintetizadores y esa es una novedad en Él Mató. Y después, a nivel de lo que es la canción y la composición, la mayoría de las canciones tienen como más vueltas.

¿Cómo vivieron el recibimiento del público a propósito de “El Tesoro”, el adelanto que sacaron?

La verdad que muy bien. Primero me sorprendió que haya sido tan puntual en Spotify, subiéndose un lunes a las 12:01. A partir de ahí empezaron a llegar un montón de mensajes. Yo tenía que hacer cosas y me colgué mirando los mensajes, que era más divertido que lo que tenía que hacer. Fue muy lindo. Durante toda la semana eso se multiplicó y la verdad que fue increíble. Uno está ansioso porque quiere mostrar y ver cuál es la respuesta con lo que hace pero nunca pensé que sería así: tan cariñoso y buena onda.

¿Y te colgás a pensar cuándo hay comentarios malos?

Mirá, en este adelanto no hubo comentarios malos. O no me llegaron. Creo que hubo un cambio en el sonido y pasan cosas con eso: o llaman la atención para bien o para mal. Por ahí otros esperaban algo más parecido a lo que veníamos haciendo y no lo disfrutó tanto.

¿Hubo un cambio en las letras también, no?

Seguro. Uno va cambiando con el tiempo. Empiezo a hablar de otras cosas, supongo. No es algo que planee mucho. Muchas veces sucede que hago la música primero y después tengo que a escribir la letra, que no es lo mejor. Pero me voy adelantando en lo musical, que por ahí me sale más rápido. Son cosas que no planeo mucho. Comienzo a armarlo y sale eso y tiene que ver –un poco- con la etapa de cada uno. Pero bueno: no sé qué decir, realmente.

¿Cuál es el show de Él Mató que más recordás?

Me acuerdo de uno con mucho cariño que fue cuando tocamos en el Primavera Sound por primera vez. Eran las 7 de la tarde en un escenario que estaba frente al Mediterráneo. Y la gente estaba expectante porque era una novedad, había 10 que conocían a la banda y pasó algo muy loco que me enteré después. En el escenario de al lado se rompió el sonido y la gente que pasaba por ahí se metía en el escenario nuestro. Entonces se llenó en un momento y la gente se re copó. Nos enteramos que estaba J de Los Planetas mirando y después nos cruzamos y nos quedamos charlando. Yo tenía unos nervios ya desde antes cuando nos dijeron que íbamos a tocar en el Primavera.

¿Cuándo empezaron a vender tickets acá?

Creo que después de “Un Millón de Euros” empezó a venir más gente. Pasó algo con el disco en general que notamos que se generó más expectativa previa al lanzamiento más que con ningún otro. También pasó que en una revista llamada Plan V, que estaba en ese momento, sacó un compilado en el que había un montón de bandas. Ahí estaba “Amigo piedra” y hubo mucha gente que se copó con el tema. Me contaron que en las disquerías pedían el compilado que tenía “Amigo piedra”.

Grabaste un disco como solista. ¿Te interesa ese camino?

Grabamos un disco en diciembre con Morita (novia y tecladista de 107 Faunos), Pipe (sintetizadores y voz de Super 1 Mundial) y Tom (cantante y guitarrista de Bestia Bebé). Yo lo quería hacer antes, pero se filtraron en Internet. Fue raro porque yo les pasaba por Messenger los temas a amigos y les decía “no se lo pases a nadie, esto es para que me des una respuesta a ver qué te parece”. Pero bueno, se fueron filtrando y alguien los compiló. Ahora están en YouTube. Son esos temas, hay otros que no están ahí, pero la mayoría o la mitad de los temas están por ahí dando vueltas. Muchos también fueron parte del repertorio de Él Mató. Y está “Chica de oro” que ahí se llamaba “Algún día, Jenny”. “Johnny B” también está ahí entre las acústicas, “Dos galaxias” también.

¿Cómo hacés para discernir cuáles temas son para Él Mató y cuáles son para vos?

Básicamente, las mejores van para Él Mató (risas). La verdadera diferencia es que estas canciones solistas tienen como más humor y un humor más propio. Una cosa mega tonta, humorística e irónica que no encaja mucho en Él Mató en el sentido de que trato de que, si Él Mató va a tener un poco de humor, que sea una cosa que lo compartamos todos. Lo mismo en las letras.

¿Qué bandas te conmueven?

Muchas. Tengo una banda de la que soy como hincha de muy chiquito: Weezer, banda de la que me enamoré en su momento cuando salió el primer disco. Después empezaron a decaer un poco, pero yo los banco en todas. Arrancó muy arriba y después… Bueno, Guided by Voices esas bandas que amo. Era pre Internet. No sé de dónde salió esa data, posta. Pero teníamos un casete. Más que nada la raíz de todo era Matador Records. El casete se llamaba “What’s up Matador”, que no sé quién lo grabó, que era un compilado del sello, que salía creo que una vez por año, y tenía un tema de cada banda. Tenía Cat Power y Guided by Voices, que eran las más conocidas. ¿Qué sería previo a eso? Creo que Nirvana. Y Nirvana te lleva Pixies. Una cosa así. Kurt Cobain con una remera de Brian Johnson. Todo un florecer de la música alternativa. Hay un poco de todo eso en Él mató. Después nos copamos con lo más mainstream que fue Radiohead y todo eso. Yo era muy fan de Radiohead. No era tanto de lo que eran Blur y Oasis. Ahora, de más grande, soy más fan de Blur y Oasis.

¿Creés que el rock sigue siendo un lugar de ruptura?

Creo que sí, a full. Yo creo que pasa por otro lado. El rock está considerado como esa cosa rebelde que en otras épocas tenía más que ver con… que era real, ¿no? Quizás ahora suena medio tonto, pero en ese momento era real eso de ponerse ciertas ropas, moverse de cierta manera, como cuando Elvis provocaba con sus caderas. Que esa rebeldía perdure en el tiempo ya no, porque se vuelve tonta. Hoy es un nuevo resurgir, hay un florecer de la cultura independiente. Algo muy fuerte en todo el mundo, no solamente en la Argentina. Hay gente que se copa armando programas de radio independientes, sellos de discos independientes, festivales, se juntan con otras bandas. Es muy loco porque ahora estamos acostumbrados, pero antes eso no existía.

¿A ustedes les interesa ser parte de la industria?

Nos han invitado a participar y la verdad es que no nos interesa. Nuestro sueño era armar una banda y ensayamos, armamos un casete, hacíamos la tapita del casete me acuerdo en cada ensayo y le hacíamos un sello. Vivimos adentro del capitalismo y salirse del capitalismo es o mudarse a una isla como Tom Hanks o no sé. Vivimos acá, en esta realidad y necesitamos dinero para pagar las cuentas, la ropa, la comida. Eso lo entendemos, más allá de eso sentimos que podemos lograrlo de esta manera y por este camino independiente. No renegamos de las bandas que eligen el otro camino de la industria, está todo bien. Digo esto porque no quiero parecer el anti industria. Creemos que podemos lograr todos nuestros objetivos, que son estas experiencias de aventuras que vamos logrando todo el tiempo y que nos permite pagar el alquiler también de esta manera.

Si la música hace bien, verla en vivo hace mejor, entrá acá y enterate  cuándo y dónde toca El Mató: un recital de ellos puede ser exactamente lo que te anda faltando.

 

Por Hernán Panessi y FDH para Motorola

Fotos: Victoria Zaffari’