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No se recibió de director de cine. Es más, jamás piso una universidad para estudiar. Pero sería el profesor favorito de cualquier estudiante de cine. Sus allegados dicen que es un enfermo del cine, porque no puede parar de hablar de películas. A los 54 años, Quentin Tarantino mantiene el espíritu del joven que trabajaba en un videoclub. 

De la misma manera que se disfrutan sus películas, conocer su historia y su mirada del mundo es un viaje muy particular, preguntas, datos y opiniones de una persona de la que vale la pena saber más.

“Siento que estoy estudiando para mi profesorado en la Historia del Mundo del Cine. Y el día que muera, será el día que me gradúe.”

– ¿La fama en cierta forma genera más presión por mejorar con cada nueva película?

– La fama no es una presión que yo sienta porque para mí es algo que siempre debería existir. Yo quiero que la gente espere lo mejor de mi. Quiero que la gente tenga las mejores expectativas con mi próxima película. Es lo que yo sentía con los directores que admiraba, cuando yo era joven. Cuando Brian De Palma salía con una nueva película, yo contaba los días, dos semanas antes del estreno. La semana que estrenaron ‘Scarface’, para mi fue la semana de Scarface, seis días más para Scarface. Cinco días para Scarface. Y después soñaba con Scarface (Risas). Con cada estreno de De Palma, yo era el primero en la fila, iba el primer día y ni siquiera dejaba que nadie venga conmigo. Tenía que verla solo. Recién la segunda vez, a la función de la medianoche iba con mis amigos. Ese estilo de emociones es lo que mantiene vivo al cine. Es algo vital. Por eso no lo considero como una presión. Considero un lujo que la gente que admira mis películas espere una nueva. Lo horrible sería todo lo opuesto, que a nadie le importe si hago una película nueva.

 

– ¿Qué tan importante fue ganar la Palma de Oro en Cannes con Pulp Fiction, 20 años atrás en comparación con la nominación al Oscar que que perdió como Mejor Director y ganó como Mejor Guión?

– En relación con mi carrera, no sé que tan importante pudo haber sido ganar la Palma de Oro en Cannes. Ni siquiera sé lo que significa, para decirte la verdad. Pero te da el prestigio de figurar entre los mejores directores del siglo.  De todos los premios que gané, en relación con los laureles, es mi mejor logro. Entre todos los trofeos que tengo, es el que ocupa el lugar de honor en mi casa. Y me gustaría ganar otro mas, algún día, antes que apaguen la luz.

 

– ¿Si hoy viera de nuevo la película ‘Pulp Fiction’, 20 años después, qué opinaría de aquel joven Tarantino?

– Hmmm..¿si la viera de nuevo? Es una pregunta injusta por el simple hecho de que yo siempre hago mis películas, para mi. De verdad, las hago para mí y todos los demás están invitados a verlas. Por eso estoy seguro que me encantaría.

 

El cine corre tanto por sus venas, que hasta el nombre Quentin se lo pusieron en homenaje al personaje de Burt Reynolds en la película ‘Gunsmoke’, cuando nació el 27 de Marzo de 1963, en Knoxville, Tennessee.

Su padre, Tony Tarantino era actor y músico amateur. Y la madre, Connie McHugh, apenas tenía 16 años, cuando lo tuvo. Y Quentin se crió con ella, porque los padres se separaron antes de que él naciera. Así fue como se mudaron a Los Angeles, cuando él tenía cuatro años y ahí tomó las primeras clases de actuación en la escuela secundaria Fleming Junior High School. Incluso dejó por completo la escuela pública, para estudiar actuación en la Compañía de Teatro James Best de Toluca Lake. Pero después de dos años, volvió a abandonar todo por “aburrimiento”.

Los festivales de cine resultaron el mejor bautismo de la fama. En el Festival de Sundance de 1992 ya había llamado la atención cuando presentó su primera película ‘Reservoir Dogs’. En aquel entonces, le ofrecieron dirigir otros éxitos seguros como ‘Speed’ con Keanu Reeves y Sandra Bullock además de la superproducción ‘Men in Black’ de Will Smith. Pero Quentin Tarantino las rechazó y prefirió tomarse un tiempo en Amsterdam, para escribir el guión de un éxito grabado con su estilo: Pulp Fiction. Como resultado, ganó aquel soñado premio de la Palma de Oro, en el Festival de Cannes, además de haber sido nominado al Oscar como Mejor Dirección, Mejor Película y Mejor Guión (sí, ganó como Mejor Guión). Pero tuvieron que pasar 15 años, para volver a pisar el trono del Oscar, cuando volvió a ser nominado en las categorías Mejor Dirección y Mejor Guión por ‘Inglorious Basterds’. Y en el 2013, finalmente volvió a ganar como Mejor Guión Original por ‘Django Unchained’, aunque todavía tiene la deuda pendiente de ganar el Oscar como Mejor Director.

 

– ¿Así como la gente colecciona DVDs, es cierto que usted colecciona películas originales en 35mm? ¿Tiene tiempo para volver a ver la misma película una y otra vez?

– Nunca conté cuantas películas tengo, porque tampoco quise llevar mi obsesión hasta ese microscopio. Pero tengo una colección bastante grande de películas de 35mm y todavía más grande con las versiones en 16mm. Y sí, las veo todo el tiempo. Yo siempre estoy viendo cine. Y lo bueno de haberme ido tan bien con el cine es que puedo darme el lujo de vivir una vida académica. Siento que estoy estudiando para mi profesorado en la Historia del Mundo del Cine. Y el día que muera, será el día que me gradúe.

 

– ¿Qué opina del viejo formato de cine super 8?

– Me encanta y lo aplaudo. La primera película que hice, aunque nunca la terminé, la primera película que intenté filmar había sido en Super 8. Es un medio amateur encantador. Muy encantador.

 

– ¿Y para alguien que ve tanto cine, también vuelve a ver sus propias películas con el paso del tiempo o las deja archivadas para siempre?

– Ah, sí, claro. Yo siento pena por ciertos directores cuando dicen que no vuelven a ver sus películas o que no pueden ver sus películas porque descubren errores y es demasiado doloroso. ¿Cómo pueden levantarse a la mañana? ¿Cómo pueden hacer algo que saben que es malo? No sé. Si fuera algo mío, si fuera doloroso ver mis películas, no haría otras. En cierto punto, renunciaría. Me dan pena. Yo veo mis películas todo el tiempo. Siempre estoy en casa viendo los canales de películas donde las muestran sin cortes. Y con solo apretar un botón puedo ver películas seguidas por tres horas. Y cuando aparece una de mis películas, prendo el televisor y las veo a veces por un rato y otras veces las veo enteras. Hace un par de años que no veo Kill Bill: Volume 1. Vi el Volumen 2 el año pasado, cuando la pasaron por el canal de Showtime. Tenía que verla. Y la vi hasta el final, hasta el último nombre de los títulos. Me sentí muy gratificado.

 

– ¿En alguna de esas veces que volvió a ver sus películas, nunca se tentó con la posibilidad de volver a editar o expandir películas como Reservoir Dogs or Pulp Fiction?

– La respuesta es “no”. Siempre bromeo que no hago versiones en DVD con el corte del director, porque el corte del director fue la versión original. El corte del director lo muestro en cine, no en otra versión de DVD. Pero últimamente, hay algunas cosas que me interesaría hacer. Tengo Kill Bill: The Whole Bloddy Affair que es completamente diferente a Volumen 1 y Volumen 2 de Kill Bill. Es algo que hice al mismo tiempo. Pero también tengo 90 minutos de material de Django que nunca se vio y mi idea, francamente, sería hacer una versión de cuatro horas de ‘Django Unchained’ para mostrarla como una miniserie de cuatro capítulos en Televisión por cable. Eso sí me gustaría hacer.

 

– ¿Cómo reacciona cuando otros lo copian o lo imitan? ¿Lo toma como un robo o como un homenaje?

– Lo tomo absolutamente como un homenaje. Al principio, cuando veía películas basadas en Reservoir Dogs o Pulp Fiction, era demasiado tímido o me parecía demasiado presumido pensar que me habían copiado. Pero supongo que también fue una época. Cuando las pinturas expresionistas empezaron a salir, tampoco fue un grupo de artistas que salieron a decir “Hagamos pinturas expresionistas”, era la atmósfera del momento. Yo solo fui uno de los primeros que llegó a la puerta y me quedé con todos los beneficios. De la misma forma que Sergio Leone impulsó todo un género de películas de vaqueros, a lo mejor, yo también generé cierta influencia en el estilo de crímenes en el cine.

 

– ¿En qué momento de su vida decidió hacer un estilo de cine con los peores villanos?

– Supongo que tengo cierta simpatía con el diablo en ese sentido. Pero no es algo para nada consiente. Me gusta presentar ciertos personajes al público, mostrando el lado mas violento que tengan, el lado más deplorable, para llegar hasta la raíz. Debe ser porque durante los diez años antes de hacer cine, los años 80 de Hollywood, había sido la época del cine más represivo desde los años 60. Es como si Hollywood, liderados por Touchstone Pictures, tuvieran un mantra donde cada película tenía que tener personajes queribles. Si la gente no los quería en un 100%, lo consideraban un fracaso y esas películas nunca veían la luz del día. Y si un personaje era el peor bastardo, siempre lo reformaban en los últimos quince minutos, como si aprendía la lección. Y yo odiaba eso. Por eso, mi estilo de cine a principio de los años 90, fue una reacción a toda la opresión que sentimos en los años 80. Y desde aquel entonces se convirtió en mi estilo, por la forma que exploro los personajes.

 

– ¿El nombre italiano de Tarantino también tuvo cierta influencia italiana en su estilo de cine?

– No estoy tan seguro (Piensa). No sé si tenga alguna respuesta para esa pregunta. Lo dudo… pero quién sabe. A lo mejor sí. Pero lo dudo, porque no me crié con ninguna cultura italiana. No vengo del estilo de familia de los Soprano (Risas). No me crié así. Pero siempre me gustó el cine italiano. A lo mejor está en mi ADN (más risas).

 

– ¿Qué piensa del cine actual y cómo imagina el futuro?

– En el cine digital, lo bueno es que los jóvenes, incluso con un teléfono celular, tienen la tenacidad de filmar una historia interesante sin demasiada ayuda. Pueden hacer una película que incluso pueda llegar al círculo de los festivales. Es algo real y legítimo. En mi época, al menos necesitabas una cámara de 16mm para hacer algo así. Y era como un Monte Everest que muy pocos podían escalar. Y en una sociedad artística democrática, también va a haber mucha basura. Pero a lo mejor aparece alguna flor donde pueda aparecer algo bueno que en las viejas épocas jamás hubiera existido. Es lo único bueno que veo en el formato digital, porque realmente no puedo entender que un director de cine establecido se le ocurra filmar en ese formato, sería la muerte del cine. No lo entiendo. Para ver televisión, no salgo de casa.

 

– ¿Y entre todos los directores hispanos, tiene alguno preferido?

– De vez en cuando trato de poner al cine en un microscopio, para revisarlo. Y el otro día mandé una cadena de emails entre un grupo de amigos, pidiendo una lista de los directores de cine más excitantes del momento. Yo escribí mi lista y fuimos intercambiando mensajes. Y el hecho de no ver a Pedro Almodóvar en la lista de nadie me hubiera parecido misterio. Pero no lo fue, porque él estaba en ‘mi’ lista.

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Top 3 Tarantino imperdibles:

  • Triple Traición (Jackie Brown, 1997)
  • Perros de la Calle (Reservoir Dogs, 1992)
  • Bastardos Sin Gloria (Inglorious Basterds, 2009)

 

Nota Escrita por Jani M y FDH para Motorola ©

Fotografías Disponibles Bajo Derechos Reservados de Romar Media.©

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