El trap es la banda sonora del presente y Argentina es la gran usina de artistas para toda América Latina. Como tormenta de verano, la sangre joven apostó a los ritmos urbanos para jubilar a casi todo el resto de la música contemporánea.

 

 

 

 

Heredero del hip hop, el trap se originó en los años ’90, en los Estados Unidos, pero Latinoamérica terminó siendo su patria grande. Entretanto, el trap criollo es un género musical pero más es un fenómeno social. Es la última de las revoluciones y está ocurriendo ahora mismo con base en el buen uso de tutoriales de YouTube, del autotune excesivo, de sintetizadores elegantes, del talento de un puñado de pibes y de sus ganas hambrientas de comerse el mundo. Por acá, la fascinación por las redes sociales, la ostentación por la cantidad de seguidores, la plata para zapatillas y cadenas de oro, las fechas que caen como rayos, los músicos millennials y el público centennial, la gloria de un Luna Park y el planeta tendido a sus pies.

 

 

 

 

Duki

Todo el mundo conoce a Duki, todos quieren estar en “Modo Diablo”. Desde hace unos días, el artista de trap más popular del país decidió dar un cambio semiótico rebautizándose como “Duko”. Arrancó como freestyler en El Quinto Escalón, la extinta y más popular de las competencias underground. Y, por aquel entonces, ya era uno de los freestylers a los que el público más faneaba. Así, con buenas performances en las batallas, Duki se envalentonó y sacó “No vendo trap”, su primer tema. Con el tiempo, Duki se convertiría en el principal referente de la movida musical más importante del momento. Tentado por discográficas, terminó siendo el pionero de una generación que no necesitó las armas del mainstream para instalarse en él. 

 

 

 

 

YSY A    

Gestor de la movida del freestyle en Argentina y América Latina con El Quinto Escalón, Alejo desertó del mundo de la improvisación y se convirtió en uno de los más queridos y respetados traperos de Argentina. Dueño de una personalidad magnética, Alejo se convirtió en YSY A, su alter ego lleno de energía, magia y ebullición. Por caso, YSY A fue de los primeros traperos nacionales nueva escuela en correrse de la lógica de singles y se dedicó a grabar un disco conceptual al que llamó Antezana 247. ¿Su mayor inspiración? Los eternos días que compartió con sus amigos en La Mansión, un caserón que alquilaron para subirle el volumen a sus aventuras. Aquel disco, con presentación en vivo en el Teatro Opera con un show de más de tres horas, cuenta con colaboraciones de Duki y de todos los referentes generacionales del trap. Por virtud y por carisma, YSY A se erigió como referente argentino de la movida. 

 

 

 

 

Cazzu    

Se abrió paso participando de “Loca”, uno de los temas más escuchados de hace un par de veranos. Además, con el clip de “Killa” presentó con toda su primer disco Maldade$ a puro gangsta lover vacilón, colaboró con La Joaqui en ese hit bolichero llamado “Ay Papi” y tiene la banca de traperos como C.R.O. (quien actualmente es su compañero) y Neo Pistea. Por lo demás, Cazzu es avalada por toda la plana mayor internacional con J. Balvin y Bad Bunny a la cabeza. A pesar del ruido de las redes sociales y de las presentaciones por el mundo, Cazzu se destaca por no perder sencillez. A fuerza de talento, se yergue como una de las más grandes artistas del trap local sazonando su música con un flow contagioso, estirpe romanticona pero también con una personalidad callejera. 

 

 

 

 

Dak1llah   

Con su pelo rosa, sus uñas esculpidas, su piel escrachada y sus 18 años llenos de vitalidad,  la espigada y revoltosa Dak1llah ya se erige como uno de los nombres más interesantes dentro de los géneros urbanos en Argentina. Sus fans la llaman “la number one” en función de uno de sus hits, “NumberOne”, que ya araña las 8 millones de reproducciones en YouTube. Sin embargo, a pesar de su juventud, su ascenso no fue meteórico: viene remándola desde sus batallas en plazas de Villa Devoto, su paso firme por El Quinto Escalón y la certidumbre de querer cantar y cantar. Provocativa, con su hit “Act1tud” disparó contra otros traperos que hablan de dinero y del barrio pero que, según ella, les falta actitud.